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Hablemos de gasto público, ¿por qué es importante controlarlo?

Los incrementos de costes injustificados o adjudicaciones poco transparentes son algunos ejemplos que nos hablan de mala praxis y nos advierten de la necesidad de controlar el gasto público.

Reducir costes, aumentar la transparencia y facilitar la rendición de cuentas frente a los ciudadanos es uno de los pilares de las Administraciones Públicas. Así lo justifica Juan Barberán, responsable del Departamento de Compras de la Corporación Pública Empresarial de Navarra: “Todo gasto tiene una trazabilidad, toda factura debe responder a un gasto, toda contratación tiene que estar justificada y aprobada por los distintos departamentos. Cualquier gasto tiene que pasar por el mismo ciclo, en el que se tienen que cumplir todos los parámetros para ser contabilizado dentro del sistema”.

Bien es sabido que en España no se recauda lo suficiente y tampoco se hace bien, de ahí que se gaste sobradamente. Según Carlos Cruzado, presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha): “En España gastamos alrededor de 50.000 millones de euros menos de que lo que gastan, en promedio, nuestros socios comunitarios”.

Sobra decir que nos encontramos en un momento difícil muy delicado a nivel económico provocado por la ya resabida crisis del coronavirus. En el momento que cayó la actividad económica se tomaron medidas para reactivar el empleo y los sectores más perjudicados, entre ellos, el que nos afecta a nosotros: el sector deportivo, que ha estado a merced del Gobierno desde la irrupción del Covid-19. 

Esta situación nos condujo a un déficit del 14% del PIB según el Banco de España, la AIReF, la Comisión Europea o la OCDE y estiman, además, un desequilibro en las cuentas públicas de “entre 5% y 8% en 2021”, según José María Rotellar. Y continúa: “lo peligroso de todo ello es la tentación de incremento de gasto público que tienen todas las administraciones al estar suspendido el cumplimiento de los objetivos de estabilidad”. 

Es muy legítimo que hasta lleguemos a preguntarnos si hay vacunas (suficientes) el Covid-19 debido a los recortes provocados por una Administración que tarda en responder y que se encuentra excesivamente burocratizada.

Recomendaciones controlar el gasto público en contratos públicos

La contratación pública es la piedra angular de la gobernanza estratégica y de la prestación de servicios. El hecho en sí del alto gasto que ya representa, una contratación pública bien coordinada y gestionada debe suponer un papel fundamental en pro de una mejora del sector público amén de ser garante de confianza de los ciudadanos. Un ecosistema eficaz de contratación pública redunda de manera positiva en la consecución de objetivos como la protección animal, innovación o medio ambiente así como el fomento y desarrollo de la pyme.

Teniendo en cuenta nuestro horizonte sobre contratación pública la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) establece las siguientes medidas a fin de garantizar y cumplir las diferentes etapas del proceso de contratación pública:

  • Favorecer un trato equitativo y aplicar el preciso y adecuado grado de transparencia en las distintas fases del ciclo de la contratación pública a los proveedores brindando la información necesaria sin distorsionar que ello sea causa de distorsión para la competencia
  • Garantizar el libre acceso a la información a través de Internet a todas las partes interesadas que participen en el proceso de contratación pública
  • Fomentar la transparencia del flujo de fondos públicos durante las diferentes etapas del ciclo de contratación pública con objeto de conocer las prioridades y requisitos y ejecutar las oportunas estrategias
  • Reivindicar que los distintos actores que participen (empleados del sector público) se rijan mediante principios de integridad o bajo códigos de conducta ya establecidos
  • Poner a disposición de la ciudadanía instrumentos que garanticen la integridad. Como ejemplo, los altos riesgos como fruto de la relación entre la Administración pública y el sector privado.
  • Formar al personal de contratación pública (tanto de la Administración pública como del sector privado) a fin de evitar en malas praxis (corrupción, fraude, falta de información, discriminación…)
  • Realizar el seguimiento interno con el objetivo de hacer cumplir las etapas de la contratación pública. La corrupción, por supuesto, queda ajena a toda esta práctica. Prima la integridad y transparencia por encima de todo

Hoy, más que nunca, y en el contexto actual que nos encontremos resulta de obligado cumplimiento que los ayuntamientos tomen medias necesarias de gestión con el deseo de garantizar la máxima viabilidad y transparencia de los servicios en pro de los ciudadanos al tiempo que controlan los gastos.